La Mala Hierba

Obra ganadora del 53º Certamen bienal de arte de Pollença en 2023 y que ahora forma parte de la colección del museo.


Las artes textiles fueron consideradas durante mucho tiempo en el mundo Occidental como algo propio del ámbito de creación femenino. Prácticamente el único espacio creativo al que teníamos acceso. Las técnicas se transmitían de madres a hijas de generación en generación en el entorno doméstico, asociadas a lo utilitario, decorativo y en muchos casos a la construcción del ajuar . Partiendo de estas reflexiones nació esta pieza bordada en la que trabajé a intervalos y por fragmentos durante aproximadamente cuatro años. En ella deseaba hablar de transmisión y herencia mayoritariamente inconsciente, de conceptos y estereotipos que encasillaban a la mujer dentro de los roles de esposa y madre como única manera “decente” de Ser y Estar en el mundo.

Mi iniciación al mundo del bordado tuvo lugar en mi infancia, de la mano virtuosa de mi abuela Paz. Su paciencia infinita se veía alterada por mi tendencia a improvisar y construir imágenes que se salían del patrón o plantilla. Ella deshacía una y otra vez mis puntadas imperfectas para enseñarme la técnica buscando la maestría. Paz era capaz de bordar piezas bellísimas, de una complejidad impresionante. Yo fui una aprendiz bastante torpe y con los años descubrí que lo que me interesaba realmente era el el bordad experimental. Eso sucedió muchos años después cuando me marché a la Saint Martin´s de Londres a un curso de Verano de bordado creativo. Ella ya había fallecido y yo había heredado parte de su colección de hilos de colores con los que aún sigo trabajando.

Recientemente hemos descubierto— para sorpresa de toda la familia— que Paz no solo era madre, abuela, esposa, excelente bordadora y tejedora de jerseys para sus nietos, sino que de joven se había alistado como voluntaria en las milicias antifascistas cuando estalló la Guerra Civil, y había luchado en el frente de Madrid entre el 36 y el 37 hasta que los propios republicanos expulsaron a las mujeres del campo de batalla. Durante años me pregunté por qué la abuela bordaba abecedarios perfectos y no escribía sus propias frases. Me he arrepentido mil veces por mi soberbia y el desconocimiento a cerca de las mujeres de su época. A la Abu Paz, como a tantas mujeres de su generación les robaron la voz. Su silencio y su discreción fueron decisivos para poder camuflarse y que la familia pudiese llegar a existir. Muchas de sus compañeras de lucha probablemente no tuvieron la misma suerte. Ella se llevó su secreto a la tumba pero siempre tuvo una fuerza y una rebeldía extraña e inspiradora. Siento que en sus sesiones de bordado me transmitió casi de manera intangible unos ideales y probablemente también unas preocupaciones, que solo ahora puedo comprender gracias a la información aportada por los documentos de Memoria histórica recuperados, desclasificados y sacados a la luz por historiadores comprometidos con hacer justicia.

La Mala Hierba es una sabana infantil donde he plasmado a modo de autorretrato los miedos y pesadillas nacidos de las narraciones recibidas a través de distintos canales. Desde el sistema educativo, pasando por los cuentos infantiles , relatos bíblicos, el cine y el entorno familiar. Incluso habiendo recibido una educación laica y progresista, en el inconsciente colectivo se filtran asociaciones en los que la naturaleza femenina va ligada a la animalidad y al Pecado. Desde Eva a Pandora, la mujer y lo femenino se han asociado con algo peligroso, diabólico, que debía ser controlado y reprimido. Tengo que reconocer que compartir nombre propio con la figura de la Eva bíblica me marcó como un hierro candente. Y que mientras escribía mi tesis doctoral—que nunca terminé — guiada por una curiosidad insaciable por el tema, me dediqué a investigar en profundidad a Eva y a la Serpiente en distintas culturas y épocas. El titulo del proyecto de tesis era La Serpiente que danza. Pero de esto hablaré más adelante otro día, porque es un tema fascinante que merece espacio y tiempo. Volvamos de nuevo a mi tierna infancia cuando según la información que tenía por aquel entonces, la Eva primordial era la máxima representante de la desobediencia , causante de todos los males y desgracias de la Humanidad. Esta idea me perseguía recurrentemente cuando por la noche me metía en la cama y recordaba todas las travesuras que había cometido durante el día. Me aterrorizaba morir mientras dormía, condenándome a una Eternidad en el Infierno. Desobediencia, Pecado y Castigo aparecían ejemplificados en las magníficas imágenes de la expulsión del Paraíso, y en las del Infierno llameante donde van las almas de los pecadores y pecadoras que había visto en una Biblia ilustrada por Gustave Doré . Las “niñas malas” me decía a mi misma al cerrar los ojos, también deben de tener allí su lugar, mientras repetía obsesivamente como un mantra las oraciones que había memorizado en las clases de catequesis —que imagino eran obligatorias aun tratándose de un colegio laico en la Barcelona de los 70—. “Angel de la guarda, dulce compañía…”, “Padre nuestro que estas en los cielos…”, “Dios te salve María…” suplicando el Perdón por mis maldades y errores sin tener muy claro cuales eran.…lo que incrementaba bastante mi malestar y desasosiego.

La “maleza” o malas hierbas , como las “niñas malas” crecen espontáneamente desobedeciendo las reglas del Sistema y desafiando el orden de la Civilización. Las encontramos en campos de cultivo, en jardines e incluso entre el cemento de las ciudades mostrándonos la fuerza regeneradora de la Naturaleza . La Mala Hierba que da titulo a la obra y rodea al nombre de Eva “la Pecadora” en la tela bordada, es un Diente de León, a la que tradicionalmente se le atribuyen propiedades medicinales. Durante el confinamiento de 2020 nació, creció y floreció un Diente de León en mi balcón con el que desarrollé una relación muy especial y a quién decidí inmortalizar en la pieza . Puede parecer extraño o no tanto para los que también lo hacéis, pero suelo tener charlas muy interesantes con las plantas. En aquellos días de encierro se hicieron mas frecuentes. El diálogo que entablamos Dandelion* y yo , junto con algunas lecturas a cerca de simbolismo y mitología, dieron lugar a estas reflexiones visuales y escritas. La pieza habla de la necesidad de despertar y tomar conciencia del peso de la herencia transmitida, para poder modificar y sanar el rumbo que ha tomado la Humanidad. La maquina capitalista engulle individuos y recursos naturales sin compasión ni consciencia. Las tendencias políticas de carácter ultraconservador y neofascista que tratan de recortar los avances en los derechos de las mujeres, también se caracterizan por negar el cambio climático provocado por las actividades humanas que amenazan la continuidad de la vida en el planeta. Dentro del viejo paradigma que tratan de defender a toda costa, el único rol permitido para las mujeres es el de fuente de reproducción de fuerza de trabajo —fornicar está permitido dentro del matrimonio y el control de natalidad es Pecado y delito. Parir niños para incorporarlos cuando hayan crecido a la Máquina que exprime los recursos de la Naturaleza, parir niñas y adoctrinarlas para que cuando crezcan sigan haciendo girar la rueda….Me daba tanto miedo hacerme mayor . Me aterrorizaba recordar los textos que nos había leído el cura en las clases de catequesis antes de mandarnos hacer un dibujo de Eva, Adán y la Serpiente “A la mujer dijo: En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos; y con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti.” Yo lo único que quería era jugar y dibujar, tenía 10 años y me asusté mucho el día que tuve que ir a confesarme antes de hacer la primera comunión. De ese día recuerdo la ilusión que me hizo que me regalasen un bolígrafo con un reloj digital incorporado. Y que mi madre me comprase un vestido de flores normal y corriente en lugar del vestido de mini novia que lucieron el resto de niñas de la ceremonia. La leyenda familiar dice que la abuela Paz de niña, se encerró en una habitación negándose a hacer la primera comunión porque no estaba su madre. Sus padres se acababan de separar, en la Barcelona de finales de los años 20. Y Bertha, la bisabuela se había marchado a trabajar a Madrid. Años después Paz y ella se alistarían juntas en las milicias. Un par de pioneras y referentes imprescindibles en mi vida como todas las mujeres de mi familia.

Ultimamente soy optimista. Las “Malas Hierbas” estamos por todas partes y cada vez somos más visibles. Sale a la luz el trabajo de mujeres artistas, científicas, filósofas, investigadoras, historiadoras, políticas, empresarias, catedráticas, directoras de cine, pioneras en todos los ámbitos, luchadoras de todas las épocas, lugares y estratos sociales.Las niñas del s.XXI estudiarán con referentes femeninos que les inspiren y muestren que pueden ser lo que ellas deseen ser. El cambio es imparable y se abre en el Horizonte un amanecer lleno de esperanza .

(*Dandelion es diente de león en Inglés)

Os dejo algunas recomendaciones de lecturas que me apetece compartir, un enlace a un documental sobre la cineasta Alice Guy-Blaché y un podcast que me ha inspirado muchísimo en la búsqueda personal de referentes artísticos. También comentar que mientras estudié Bellas Artes en los años 90 del s.XX y Filosofía en la primera década del s.XXI era casi un milagro mariano encontrar alguna asignatura, aunque fuese optativa que hablase de Mujeres Artistas o de Filósofas. Estaban allí, en todas las épocas. Pero se olvidaron de nombrarlas en los libros durante mucho tiempo. Ahora empiezan a aparecer para quedarse.




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Eva Vázquez Abraham

Eva Vazquez Abraham aka Seta. Aster. Artista visual, Filósofa, Tejedora consumada y madre de dos gatos y un perro.

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